La campaña ucraniana bascula entre promesas económicas, sorpresas y desencanto

Los partidarios de la candidata presidencial Tymoshenko reaccionan durante su reunión con el electorado en Kiev, Ucrania. EFE

Kiev, 9 feb (EFE).- La campaña para las elecciones presidenciales en Ucrania, que se celebrarán el 31 de marzo y en las que participarán nada menos de 44 candidatos, bascula entre las promesas económicas, los candidatos sorpresa y el desencanto de los votantes.

La Comisión Electoral Central (CEC) de Ucrania confirmó el viernes la inscripción de un récord de aspirantes a ocupar la Presidencia ucraniana, si bien los comicios se decidirán entre pocos candidatos: el actual presidente, Petró Poroshenko, la ex primera ministra Yulia Timoshenko y el actor y comediante Vladímir Zelenski y probablemente el prorruso Yuri Boiko, exministro de Energía.

El alto porcentaje de indecisos, alrededor del 20 % según los últimos sondeos, hacen vaticinar una campaña reñida y una más que probable segunda vuelta en abril.

Zelenski es sin duda el candidato sorpresa en esta campaña y, mientras que Timoshenko lideró las encuestas durante varias semanas, por delante de Poroshenko, en los últimos días el actor ha superado a los dos candidatos con un apoyo del 19 % frente al 18 % y 15 %, respectivamente de los otros dos aspirantes y el 10 % de Boiko.

Los casi 36 millones de ucranianos con derecho a voto se enfrentan a las elecciones cinco años después de la revolución conocida como “Euromaidán”, cuando masivas protestas contra el Gobierno supusieron el colapso del régimen del prorruso Víktor Yanukóvich (2010-2014).

Si bien el movimiento trajo consigo un resurgimiento en la unidad nacional y un fuerte activismo social, muchos ucranianos manifiestan hoy su descontento ante la ausencia de cambios significativos en sus vidas.

“Soy muy escéptica respecto a estas elecciones. Creo que los candidatos veteranos de la política no brindarán la oportunidad a las nuevas generaciones de abrirse paso”, dijo a Efe Katerina Joma, profesora de instituto de 38 años.

Poroshenko promete a la población importantes mejoras económicas, un objetivo que vincula además a un futuro ingreso del país en la Unión Europea (UE) y la OTAN.

Este objetivo lo comparten prácticamente todos los políticos ucranianos, dado que esta semana aprobaron por amplia mayoría en el Parlamento enmiendas que consagran en la Constitución la vía europeísta y euroatlántica.

Al contrario que sus rivales, Boiko no menciona en su programa ni la UE ni la OTAN, sino que aboga por proporcionar “neutralidad real y una no alineación de Ucrania”.

Durante un discurso hoy en el Foro Diálogo Abierto en Kiev, Poroshenko sostuvo que pertenecer al club comunitario y a la Alianza Atlántica no solo implica garantizar la seguridad nacional, la libertad y la independencia de Ucrania frente a la vecina Rusia, sino también “contrarrestar la pobreza”.

Lo quiere conseguir mediante la promoción de la industria agrícola, la tecnología de la información, la ingeniería en maquinaria, las infraestructuras y la logística, y el turismo.

Timoshenko quiere a su vez acercar el salario promedio de Ucrania al de Polonia, que es 3,5 veces mayor que el ucraniano, un sistema de pensiones justo, reducir los precios del gas e incentivar fiscalmente a los empleadores que contraten a recién licenciados.

“Nuestra elección es una economía orientada a las necesidades de cada ciudadano”, promete Zelenski.

Boiko, por su parte, pretende incrementar el crecimiento económico entre un 5 % y 7 % anual mediante el desarrollo de altas tecnologías, el apoyo estatal efectivo al productor de productos básicos y el desarrollo empresarial.

También la lucha contra la corrupción es una de las grandes demandas de los votantes, una labor que abanderan tanto Timoshenko como el actor y comediante.

“Me gustaría que el futuro presidente hiciese más para enriquecer al país y no a sí mismo”, dijo al respecto Efe Natalia Zakalshnuik, ama de casa.

En la campaña electoral también juega un importante rol la postura de cada candidato hacia Rusia, calificado como “Estado agresor” por Poroshenko, quien dijo hoy que el presidente ruso, Vladímir Putin, intenta “recuperar la influencia sobre Ucrania”.

Javier Larrauri, profesor de español residente en Kiev desde hace siete años, opina que “los jóvenes ucranianos no quieren estar bajo la influencia de Moscú”.

“El ejemplo de progreso económico y social de Polonia en sus años de pertenencia a la UE es el ejemplo a seguir”, sostiene.

Tanto Timoshenko como Zelenski y Poroshenko quieren que Rusia devuelva los territorios ocupados y obligar “al agresor” a reembolsar los daños causados a Ucrania por la intervención militar en el este del país y la anexión de la península de Crimea.

“Ojalá algún día Crimea se convierta en una zona neutral bajo control internacional”, dijo a Efe la jurista Anna Lukinova, que dejó Crimea con su hija tras la anexión.