Rousseff lamenta que la venta de aviones Embraer a Portugal beneficie a Boeing

La expresidenta brasileña Dilma Rousseff (i) se reúne con simpatizantes de Lula luego de visitarlo en su cárcel en la sede de la Policía Federal este jueves, en Curitiba (Brasil). EFE/Isabela Lanave

Río de Janeiro, 11 jul (EFE).- La expresidenta brasileña Dilma Rousseff lamentó este jueves que la millonaria e inédita venta de cinco aviones cargueros militares KC390 de la aeronáutica Embraer al Gobierno portugués ya no beneficie a una empresa de Brasil sino a una compañía controlada por la estadounidense Boeing.

«Me puse triste con el anuncio porque el KC390 es un producto brasileño, hecho con inteligencia brasileña, con créditos del Gobierno de Brasil y fabricado por Embraer, pero terminaron entregándole la empresa a su mayor competidor que es Boeing», afirmo la exmandataria en declaraciones que concedió a periodistas.

Rousseff lamentó de esa forma el negocio aprobado este año por el Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro y que convierte a la estadounidense Boeing en la controladora de la brasileña Embraer, la tercera mayor constructora de aviones del mundo y líder mundial en el segmento de aeronaves para vuelos regionales.

El Gobierno de Portugal anunció este jueves en Lisboa que adquirió cinco aviones KC-390 de Embraer por 827 millones de euros.

Se trata de la primera vez que el fabricante brasileño le vende a un Gobierno extranjero el carguero militar que desarrolló para sustituir los Hércules y cuya primera unidad será entregada este año a la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

Hasta ahora Embraer solo contaba con el contrato para entregarle 28 unidades de su principal y mayor aeronave a la FAB.

El ministro de Defensa Nacional de Portugal, João Gomes Cravinho, explicó que las aeronaves brasileñas será usadas para sustituir los actuales cargueros C140 (Hércules) de la flota militar portuguesa, que están con 40 años de uso, y que el primer modelo será recibido en 2023 y el último en 2027.

El avión brasileño, fabricado en una planta de Embraer en el estado de Sao Paulo, tiene capacidad para transportar tropas y material militar por hasta 26 toneladas, alcanza una velocidad de 470 nudos y puede operar en pistas no pavimentadas.

Rousseff afirmó que se enteró del negocio debido a que la noticia fue comunicada por el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien visitó este jueves en la prisión en que purga una condena de ocho años de prisión por corrupción.

La expresidente visitó a su antecesor y padrino político acompañada por la escritora española-portuguesa Pilar del Río, la viuda del premio Nobel José Saramago.

«Hoy el primer ministro de Portugal le mandó una felicitación a Lula por la venta de los cinco cargueros. Pero, por la entrega de Embraer (a Boeing), solo puedo quedar triste en lugar de conmemorar algo que sería importantísimo para nosotros», afirmó.

La exmandataria aseguró que Embraer consiguió la hazaña de desarrollar un carguero militar a chorro para sustituir un modelo turbohélice como el Hércules.

Los accionistas de Embraer aprobaron este año la venta del control de su división comercial a Boeing para la creación de una nueva empresa valorada en 5.260 millones de dólares.

Por el acuerdo, Embraer vende el 80 % de su división de aviones comerciales por 4.200 millones de dólares a Boeing, que tendrá el total control de la nueva sociedad. La brasileña se quedará con el 20 % restante de la compañía naciente.

El negocio ya recibió la aprobación del Gobierno brasileño, que se garantizó el poder de veto sobre todas las operaciones de Embraer cuando privatizó la constructora aeronáutica en la década del noventa, por lo que el negocio ahora sólo depende de los organismos reguladores.

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