Sergio Ramírez no cree en conflicto armado como salida a crisis en Nicaragua

El escritor, político y exvicepresidente de Nicaragua (1985-1990), Sergio Ramírez, posa este miércoles durante una entrevista con Efe en la embajada de España, en Buenos Aires (Argentina). EFE

Buenos Aires, 24 abr (EFE).- La crisis de Nicaragua, que acaba de cumplir un año y ha dejado cientos de muertos en las calles, no llegará a su solución a través de un conflicto armado, aseguró este miércoles en una entrevista con Efe en Buenos Aires el exvicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez.

«Yo creo que hay que leer la voluntad del pueblo de Nicaragua que quiere una solución pacífica y está negándose a cualquier salida violenta», aseveró.

Este es el «gran eje» que debe tenerse en cuenta a la hora de empujar una negociación, según el también escritor, que indicó que, a pesar de que el pueblo que siente «frustrado» su ambición democrática, no opta por la vía de un conflicto violento para llegar a ella.

«No temo ni deseo una guerra civil en Nicaragua», agregó el autor de «La fugitiva» (2011) y ganador del Premio Cervantes 2017 sobre su país natal.

Nicaragua sufre una grave crisis que ha dejado 325 muertos desde abril de 2018, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan a 568 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.

Sergio Ramírez (Masaya, 1942), ocupó la vicepresidencia del país centroamericano del Gobierno de Daniel Ortega entre 1985 y 1990, y en los últimos años ha dedicado su vida a la literatura.

Lo que, en su opinión, pide el pueblo nicaragüense es «libertad, justicia y democracia», y poder así «decidir su propio destino democrático».

Sin embargo, nada de esto es posible debido al «estancamiento del proceso» que sufre el país centroamericano, y un estancamiento también de un largo conflicto que describió como «unilateralmente sangriento», y basado «nada más» en la represión de las manifestaciones ciudadanas.

«Se inició un proceso de diálogo que se ha visto frustrado por la resistencia del régimen a poner en vigencia ciertos acuerdos que se han alcanzado como es la liberación de los presos políticos que son 800 y llenan las cárceles, el regreso de los exiliados, que solo en Costa Rica hay más de 50.000 nicaragüenses que han huido del país, el reestablecimiento de las libertades democráticas, que incluye la libertad de manifestación o de prensa», afirmó Ramírez.

Nada de lo que pide el pueblo se ha cumplido, debido a un «estancamiento difícil de resolver mientras no haya voluntad política», recalcó el escritor.

La situación actual es «muy distinta» a cuando él estaba en el Gobierno, insistió, ahora, la única «voluntad» que existe es la de «quedarse» en la cima del poder, y ese es, para el escritor, el principio de «todos los males» nicaragüenses.

«Ahí comienzan todos los males, cuando alguien se quiere quedar más allá de lo razonable o más allá de lo que la voluntad democrática decide, es entonces cuando empieza a tensarse la situación, que ha sido lo que ha ocurrido en Nicaragua», precisó.

A principios de abril, el Gobierno de Ortega, invitó al Vaticano y a la Secretaría General de la OEA, dirigida por Luis Almagro, a participar en la mesa de negociaciones con la opositora Alianza Cívica, que agrupa diferentes sectores de la sociedad, incluidos campesinos, académicos y empresarios.

Una de las condiciones que la Secretaría General de la OEA puso para actuar como testigo fue la excarcelación de «todas» las personas que habían sido encarceladas desde que en abril de 2018 estallaran unas protestas contra Ortega, que se saldaron con más de 300 muertos y cientos de heridos.

En el contexto del diálogo, Ortega ha excarcelado a 248 manifestantes, pero muchos de ellos han pasado a régimen de arresto domiciliario.

El Vaticano ha actuado «inocentemente» y «de buena fe», consideró, pero hizo hincapié en que están «obligados a creer que la soluciones pacíficas son posibles», y lo que tienen que reconocer «es que cuando esas situaciones no son posibles hay que denunciarlo».

Situaciones «diplomáticas», dijo, que no se pueden «estirar» porque llevaría al sufrimiento de los nicaragüenses.

«Yo creo que no hay que confundir la diplomacia con la voluntad de ayudar a los cambios. Hay veces que yo encuentro que de parte del Vaticano hay demasiada ‘flojera’ diplomática y eso no ayuda», protestó, pero añadió que vive con la esperanza de todo evolucione «hacia la dirección correcta».

El literato participa en la capital rioplatense de un programa múltiple invitado principalmente por el Gobierno de España en el marco del día de España que se celebrará en la 45º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Además, este miércoles Ramírez arrancó una serie de encuentros y diálogos literarios con otros autores -la mayoría, como él mismo destacó, autoras-, que tendrán lugar en la Embajada de España en Argentina, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y en el Teatro Colón, donde charlará sobre la obra del español Miguel de Cervantes y, más concretamente, de El Quijote.

América Latina y España no solo se acercan, a su juicio, a través del Premio, sino también a través de la lengua, el Cervantes es, por lo tanto, una «expresión» de la importancia de la lengua española.

Hasta el 13 de mayo, la Feria del Libro reunirá a los autores más destacados de habla hispana y tendrá a Barcelona (España) como la ciudad invitada de honor.