Tokáyev promete ocuparse de los problemas sociales de los kazajos en su investidura

El ganador de las elecciones presidenciales anticipadas del pasado domingo en Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, fue investido hoy presidente del país centroasiático en el Palacio de la Independencia. EFE

Nur-Sultán, 12 jun (EFE).- El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, envió este miércoles un mensaje a la sociedad kazaja, que reclama cambios y mejoras, al asegurar que atenderá los problemas más agudos de los ciudadanos e impulsará un diálogo para ello que incluirá también a los jóvenes.

«Planeo abordar específicamente los problemas sociales agudos, brindando asistencia a los más necesitados», dijo el mandatario de 66 años en su discurso de investidura en el Palacio de la Independencia tras ganar el pasado domingo las elecciones presidenciales anticipadas con cerca del 71 % de los votos.

«El Gobierno tiene la tarea de preparar medidas para lograr resultados tangibles en este área. Necesitamos actualizar seriamente la política social», admitió Tokáyev en un acto solemne ante miembros del Parlamento, del Consejo Constitucional y de la Corte Suprema, así como de su antecesor, Nursultán Nazarbáyev.

Este abandonó en marzo la Presidencia tras 30 años al mando del país, pues llegó al poder de la república soviética de Kazajistán en 1989 y, una vez proclamada la independencia de la URSS en 1991, asumió la jefatura de Estado.

Tokáyev, que asumió entonces la Presidencia por designación de Nazarbáyev y fue nombrado poco después candidato a las elecciones anticipadas por el partido oficialista Nur Otan, se mostró consciente de la necesidad de satisfacer las demandas de la sociedad por el reparto desigual de las riquezas nacionales -crudo, gas o uranio- , a la luz de las tensiones en los últimos meses.

Las elecciones se vieron empañadas por la detención entre el domingo y el lunes de 700 personas en protestas electorales.

Las instituciones kazajas defendieron la actuación de la Policía y aseguraron que las protestas en Nur-Sultán y Almaty fueron organizadas por partidarios activos de Elección Democrática de Kazajistán, una organización extremista proscrita en el país, «siguiendo las instrucciones de sus líderes en el extranjero».

El banquero prófugo Mujtar Abliázov, actualmente en Francia, utilizó las redes sociales para llamar al boicot e instigar las protestas, especialmente entre los jóvenes.

Las detenciones fueron criticadas por observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que las calificaron de «violaciones de las libertades fundamentales» como el derecho a la reunión y expresión.

La OSCE también denunció «importantes irregularidades» en las elecciones, como el relleno de urnas, votos grupales y firmas idénticas en listas de votantes, si bien Tokáyev resaltó que otros observadores evaluaron positivamente los comicios.

El presidente kazajo tiene ahora ante sí la tarea de garantizar la estabilidad política y la seguridad de las inversiones, al tiempo que debe atender las crecientes demandas del pueblo.

En este sentido, Tokáyev prometió continuar el curso desarrollado por su antecesor.

«En primer lugar, trabajaré en la implementación de la Tercera Modernización de Kazajistán, de las ideas de las Cinco Reformas Nacionales y de otros documentos estratégicos importantes de nuestro Estado. Trabajaré en la aplicación de la estrategia de ‘Elbasi'», dijo, en referencia al título de líder de la nación de Nazarbáyev.

Tokáyev prometió no obstante, sin dar detalles, nuevos enfoques y nuevas soluciones en la gestión del país, para que éste alcance un nuevo nivel de desarrollo sostenible.

Aseguró que apoyará a los empresarios kazjos, atraerá y protegerá las inversiones, estimulará la actividad empresarial y formará «una amplia clase media», además de impulsar la digitalización.

Dijo que para él «lo más importante no son las cifras generales del desarrollo económico, sino el bienestar real de todos nuestros ciudadanos».

La economía kazaja creció el año pasado un 4,1 % y para 2019 se prevé una desaceleración con un crecimiento del 3,2 % del PIB, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«Nuestros ciudadanos están muy preocupados por el desarrollo de un diálogo entre el Gobierno y la sociedad», admitió, y abogó por el «reconocimiento del pluralismo de opiniones».

Recordó que habrá un Consejo Nacional de Confianza Pública que incluirá a representantes de toda la sociedad, incluidos los jóvenes y que se reunirá por primera vez en agosto.

Aseguró además que, al tomar decisiones sobre cuestiones estratégicas, «la posición de la mayoría de la población se tomará en cuenta» y que se desarrollará un plan «con las mejores ideas y sugerencias de la gente».